14 de noviembre de 2017

Desiderata cuadragésima tercera: Miedo

Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos...

Tengo miedo.

Me duele reconocer que temo,
e intento fingir que puedo
vivir sin sentir terror
del sufrimiento.

Pero tengo miedo.

Temo perder aquella felicidad
que tanto costó alcanzar
por un fallo. Y errar
sea mi condena.

Un miedo.

Y también por inacción haber perdido,
temo, algo que, de ser preciso,
habiendo sido más deciso,
hoy habría tenido.


En lo bueno que la vida quiere darme
temo ser incapaz de fijarme
y por ello privarme
y culparme.

Y otro miedo.

También me produce temor la ilusión
que vivida como predicción
ha motivado mi acción,
fue mi dirección.

Y un miedo más...

Miedo a que el temor me impida avanzar.

Y ante las dudas de mi alma, camino...
¿Encontraré paz en mi destino
o viviré solo sueños fallidos...?

27 de octubre de 2017

Me ha costado tiempo,
más del necesario, creo...
El preciso, al fin y al cabo.
Pero al fin me he entendido
y ya se definir mi calvario.

Verás, es sencillo:
desamor desilusionado
es un resumen claro,
el motivo de mi vilo.

Me prometí ser novio,
y sino, amigo.
Afirmé eternos mis amores,
y viví con ese sinsentido.

De ese juramento,
el primer lamento.

Amé a alguien.
A ella la vi,
en ella me vi,
y compartimos camino.

Pero al separarnos...
La herí.

Y de ese momento,
mi segundo tormento.

Y por último...

Dame un segundo,
decir esto es duro...

Ella, mi sueño.
Mi tercer clavo ardiendo.

Esos tres son el conjunto
disjunto de mi sufrimiento.

Porque puse mi orgullo
en mis grilletes.
Cárcel de hierro y pensamiento
entre dires y diretes.

Pero he crecido demasiado
como para ser un mártir niñato.

Por primera vez en mi vida,
debo ser yo el que se libere
y no buscar una fácil huida
en la fuerza de una nueva amiga.

Que sea yo quien se redima
de los tres pecados
que con el mundo me enemigan.

No soy un caballero de antaño
cuya promesa lo ata cual ganado,
menos cuando las circunstancias cambian.

No fui el capullo que me creí...
Y si, que así lo crean me amarga,
pero hice según sentí.
La verdad es mi guarda.

Y Ella, cuando sea, no será un cuento.
No, no habrá hadas.
Pero será perfecto.

Es hora de reconciliarme
con mi alma de actor viejo.
Volver cuanto antes al ruedo,
y salir, que no vienen a buscarme.

Ser feliz.
Esa será la clave.

1 de octubre de 2017

Mi "maldición" moral siempre será que soy moderado para los radicales, y radical para los moderados

21 de septiembre de 2017

Hace ya algún tiempo tuve una compañera que se expresaba de forma muy pasional. Ella decía, cuando trabajaba cómoda e ilusionada, que estaba "enamorada" de su trabajo. Se enamoraba de los proyectos, de los compañeros, de los jefes, de las gestiones, de los procedimientos... Siempre me hizo gracia como lo decía, aunque también es cierto que me ilusionaba ver a alguien tan feliz con lo que hacía.

A día de hoy, creo que puedo entender a que se refería. Hoy me siento enamorado de mi trabajo.

...

Pero eh, como todos los amores, ¡hay que tratar de evitar que te absorba!

20 de septiembre de 2017

Da igual lo preparado que estés, la vida siempre sorprende

8 de septiembre de 2017

Carta a quien no volverá

Hola,

No creo que vayas a leer esto. Sé que es el resultado más probable... y cada vez que lo pienso, se me cae el alma a los pies.

Soy consciente de que me odias. Aunque no fue mi intención, te hice mucho daño. Aunque intenté explicarme, no logré conseguirlo, y siento que de todas mis palabras solo quedaron las que podían herirte más. Y por todo eso, cuando quise intentar tender lazos de nuevo, ya era demasiado tarde.

Ambos hemos seguido viviendo nuestra vida. No sé que habrá sido de ti, y deduzco que tú tampoco tienes idea del camino que he recorrido. Muchas veces he pensando en intentar una vez más acercarme a tu senda, pero te hice una promesa que no pienso incumplir.

Y duele. Vaya si duele.

¿Sabes? Después de perder a mi abuelo, pensé que estaba más preparado para soportar este tipo de situaciones, pero no es cierto. Es nuevo para mi que alguien no esté en mi vida por decisión propia después de haber compartido tanto como he compartido contigo. Me cuesta asumir la situación, y aunque me he comprometido a respetar tu decisión... En el fondo, no soy capaz de gestionarlo de forma adecuada.

Ojalá las cosas fueran distintas. Ojalá pudiera tenerte en mi vida, como una amiga, y poder hablar de todo como hablábamos cuando salíamos. Ojalá pudiera ver como consigues tus metas, conquistas tus miedos, rompes tus prejuicios y alcanzas la felicidad. Ojalá pudiera ayudarte en los momentos en los que te pudiera hacer falta, recordarte lo muchísimo que vales y hacerte reír llorando una vez más. Y ojalá, egoistamente, ojalá tú representaras eso mismo en mi vida.

No quiero olvidar, ni tergiversar mis recuerdos. Solo estoy buscando una forma de lidiar con ellos, porque los dos tenemos que seguir hacia delante...

Aunque cada vez que pienso que nunca vas a leer esto, el alma se me cae a los pies.

Con cariño, y deseándote lo mejor,

Isma

4 de septiembre de 2017

A veces toca hacer el canelo,
medio en broma, medio en serio, 
y enfrentar nuestros prejuicios y miedos.

3 de septiembre de 2017

Leído en una boda

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1 Co 12, 31-13, 8a

Hermanos:

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor.

Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.

Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.

Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.

El amor no pasa nunca.

31 de agosto de 2017

Desiderata cuadragésima segunda: ¡Paz, por favor!

Conserva la paz de tu alma...

Todo mi cuerpo está en tensión,
en espera de una señal.
No cejo de mirar el reloj por
si ha llegando el momento,
incluso cuando se que no es hoy.
¿O quizá pasará, al final?
No tengo suficiente información.

Rodeado por el ruido.
Un decibelio me separa de la locura.
Incluso el más mínimo ruido
derivará en un tenso gañido.
O quizá consumirá mi escasa cordura...

Entre gente entregada al estrés
solo trato de no unirme a la marabunta.
Todos entregados a sus errores
rezuman mal rollo a cada disputa.
Entre todos estos clichés
Solo puedo pensar...

¡Boberías! ¡Basta!
¿A que aspiramos viviendo así?
¿Sabéis el tiempo que perdemos
tratando de arreglar los entuertos
a los que la mala actitud dio nacimiento?

Ya lo he dicho.
Aaarrrghh...

Luchar por no perder la calma...

Y conservar la paz de mi alma...