14 de abril de 2018

Relacionarse es complicado.

Vale, dicho así suena a ser asocial, ¡pero eso no lo hace menos cierto! Aunque quizá pueda reformular la frase para que se entienda mejor:

Las personas hacemos que relacionarse sea complicado.

Y hasta donde sé, creo que sigo siendo persona...

Por eso, en este momento de mi vida, estoy replanteandome ciertas cosas otra vez. Siento que, en este punto, las preguntas más importantes son cosas que parecen obvias, y que vienen de atrás...

Pero necesito volver a mirarlas con nuevos prismas.

¿Qué quiero de mis relaciones?
Que cumplamos juntos nuestras aspiraciones
¿Qué puedo aportarles?

¿Qué tipo de persona me hace feliz?

¿Hay alguien a quién no esté valorando suficiente?

¿Hasta que punto mi felicidad depende de los demás?

¿Qué considero aceptable, y qué no, en mi forma de relacionarme con el mundo?

¿Qué cosas de las que me duelen de mis relaciones son a causa de mi actitud, y cuales se deben a que la relación es mala para mi?

¿Cuánto creo que me debo a los demás, y cuánto de eso es cierto?

¿Cómo quiero que me vean los demás?

¿Necesito conocer gente nueva, o conocer mejor a la gente que hay en mi vida?

Al final, creo que en este punto de mi vida necesito entrar una vez más en mí mismo para poder encontrarme con los demás

31 de marzo de 2018

¿Hay alguien ahí fuera?

15 de febrero de 2018

Ser mi San Valentín

No conozco tu nombre
pero te querría junto a mi.
Ojalá estar hoy juntos
para celebrar San Valentín.

Entre luces y señales
de amor y de comercio
es raro pensarte en concreto,
pues todavía no conozco tu nombre.

Pero permíteme que sea sincero:
seas quién seas, aún creo en ti.
Y echo en falta tu presencia...
Hoy te querría junto a mi.

Pero no estás...
No es el momento.
He de ser paciente,
aunque quisiera verte hoy.

Niego. Río y sonrío.
Las cosas no son así.
Todo llega a su tiempo,
disfrutaré hoy San Valentín.

No conozco tu nombre,
ni se aún nada de ti.
Todavía tú no puedes serlo:
seré hoy mi propio San Valentín.

5 de febrero de 2018

Y por qué será, será, será
que te encuentro a cada paso...
Y quizá será, será, será...
que doy vueltas todo el rato...
Y no sé lo qué, lo qué, lo qué
lo qué será que me he dejado...
Y no sé por qué, por qué, por qué
acabo siempre recordando...

1 de enero de 2018

Hijo, la clave es vivir

Siempre tuve este miedo...
¿cómo te voy a sustituir?
Me respondes con una sonrisa
"cada día, la clave es vivir".

Mis dudas más infranqueables,
mis barreras más eregidas...
Cada vez que me ayudas a tumbarlas,
siempre tuve este miedo.

¿Sabré tirarlas cuando no estés?
¿Sabré ser tan sabio como tú?
En mi inseguridad me desespero:
¿cómo te voy a sustituir?

Me lees, como siempre haces,
me abrazas, mientras replicas.
"No soy tan sabio como crees"
me respondes con una sonrisa.

Cuando creas no poder más,
te sentará la vida. Sin duda.
Y cuando lo haga, recuerda esto
cada día, la clave es vivir.

Y aún sigo con algo de miedo,
pues no te quiero sustituir.
Pero sonrío: me has enseñado
que cada día, elijo como vivir.

11 de diciembre de 2017

Querer lo que eres

Y qué distinto sería
mirarme con esa luz.
¿Cómo puedo verte
y no querer ser tú?

Te escucho y me río.
Y pienso...

Y qué distinto sería
si mirases tu propia luz.
¿Cómo puedes verte
y no querer ser tú?

7 de diciembre de 2017

Es curioso lo... familiar que se ha vuelto mi blog para mi. No es tan confortable como la seguridad de mi propia mente, pero casi.

Mi blog me ha permitido vivir experiencias que varían desde lo amargo hasta lo feliz, con todos los sabores de sorpresa. Conocí a una de las pocas personas que aún me lee por aquí,. Me ha servido de terapia, de confesionario y de cómplice en más de una sorpresa. Es una especie de diario, de testamento y de guión de mi vida y mi imaginación...

A veces fantaseo con la gente que pueda leer esto, y que clase de imagen se puede hacer de mi en base a mis textos. ¿Se imaginarán como soy físicamente? ¿Admirarán mis mejores momentos? ¿Odiarán o compadecerán los peores? ¿Genero empatía o transmito prepotencia?

Al final, en una vida de inestabilidad y cambios, este rinconcito de Internet es mío. Y es increíble las alegrías que puede aportar el hecho de verbalizar (o mejor dicho, digitalizar) todo aquello de lo que quiero dejar constancia.

No se, es curioso que algo inerte y virtual me haga sentir tan vivo y verdadero.

14 de noviembre de 2017

Desiderata cuadragésima tercera: Miedo

Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos...

Tengo miedo.

Me duele reconocer que temo,
e intento fingir que puedo
vivir sin sentir terror
del sufrimiento.

Pero tengo miedo.

Temo perder aquella felicidad
que tanto costó alcanzar
por un fallo. Y errar
sea mi condena.

Un miedo.

Y también por inacción haber perdido,
temo, algo que, de ser preciso,
habiendo sido más deciso,
hoy habría tenido.

Tonto miedo.

En lo bueno que la vida quiere darme
temo ser incapaz de fijarme
y por ello privarme
y culparme.

Y otro miedo.

También me produce temor la ilusión
que vivida como predicción
ha motivado mi acción,
fue mi dirección.

Y un miedo más...

Miedo a que el temor me impida avanzar.

Y ante las dudas de mi alma, camino...
¿Encontraré paz en mi destino
o viviré solo sueños fallidos...?

27 de octubre de 2017

Me ha costado tiempo,
más del necesario, creo...
El preciso, al fin y al cabo.
Pero al fin me he entendido
y ya se definir mi calvario.

Verás, es sencillo:
desamor desilusionado
es un resumen claro,
el motivo de mi vilo.

Me prometí ser novio,
y sino, amigo.
Afirmé eternos mis amores,
y viví con ese sinsentido.

De ese juramento,
el primer lamento.

Amé a alguien.
A ella la vi,
en ella me vi,
y compartimos camino.

Pero al separarnos...
La herí.

Y de ese momento,
mi segundo tormento.

Y por último...

Dame un segundo,
decir esto es duro...

Ella, mi sueño.
Mi tercer clavo ardiendo.

Esos tres son el conjunto
disjunto de mi sufrimiento.

Porque puse mi orgullo
en mis grilletes.
Cárcel de hierro y pensamiento
entre dires y diretes.

Pero he crecido demasiado
como para ser un mártir niñato.

Por primera vez en mi vida,
debo ser yo el que se libere
y no buscar una fácil huida
en la fuerza de una nueva amiga.

Que sea yo quien se redima
de los tres pecados
que con el mundo me enemigan.

No soy un caballero de antaño
cuya promesa lo ata cual ganado,
menos cuando las circunstancias cambian.

No fui el capullo que me creí...
Y si, que así lo crean me amarga,
pero hice según sentí.
La verdad es mi guarda.

Y Ella, cuando sea, no será un cuento.
No, no habrá hadas.
Pero será perfecto.

Es hora de reconciliarme
con mi alma de actor viejo.
Volver cuanto antes al ruedo,
y salir, que no vienen a buscarme.

Ser feliz.
Esa será la clave.

1 de octubre de 2017

Mi "maldición" moral siempre será que soy moderado para los radicales, y radical para los moderados