14 de noviembre de 2012
1 de noviembre de 2012
31 de octubre de 2012
Divagaciones
Me gusta jugar a ser sin ser.
Como tantas cosas.
El agua que bebemos que nos mantiene con vida.
La sal que da sabor.
Una brisa repentina que peina un cabello rebelde.
El código del programa que permite que me leas.
El acorde escondido en la melodía de siempre.
Ser necesario intrínsecamente, tanto que esa realidad se desvanece.
¿Qué quedará de esta alma mía?
Música, código, viento y poesía.
Quizá...
Como tantas cosas.
El agua que bebemos que nos mantiene con vida.
La sal que da sabor.
Una brisa repentina que peina un cabello rebelde.
El código del programa que permite que me leas.
El acorde escondido en la melodía de siempre.
Ser necesario intrínsecamente, tanto que esa realidad se desvanece.
¿Qué quedará de esta alma mía?
Música, código, viento y poesía.
Quizá...
27 de octubre de 2012
Aritméticas del Amor
Uno y uno, dos.
Dos menos dos, cero.
Cero más uno, uno.
Uno más uno, uno.
Uno menos uno, uno.
Uno menos uno, cero.
Cero más mil, cero.
Cero más mil, uno.
Cero entre mil, uno.
Uno entre mil, uno.
Uno entre mil, dos.
Dos más mil, dos.
Dos menos uno, cero.
Dos menos dos, cero.
Cero más cero, uno.
Cero más cero, dos.
Uno más uno, dos.
Uno más uno, uno.
Uno de todos, tú.
Dos menos dos, cero.
Cero más uno, uno.
Uno más uno, uno.
Uno menos uno, uno.
Uno menos uno, cero.
Cero más mil, cero.
Cero más mil, uno.
Cero entre mil, uno.
Uno entre mil, uno.
Uno entre mil, dos.
Dos más mil, dos.
Dos menos uno, cero.
Dos menos dos, cero.
Cero más cero, uno.
Cero más cero, dos.
Uno más uno, dos.
Uno más uno, uno.
Uno de todos, tú.
25 de octubre de 2012
Al fin un rato muerto de verdad. Sin más agobios que los marcados por la sombra de los exámenes, allá en enero, y mis propias necesidades fisiológicas. Que me muero de hambre, vaya...
No tengo ganas de echar una partida, quizá ni tiempo. No hay nadie conocido con quién hablar. Claro, la gente a estas horas... ¡suele comer! Y ya he hecho todas esas cosas diarias que puedo hacer desde aquí.
Rutina...
Paseo mi mirada por ahí. Hay alguna gente, y algo de barullo, aunque nada demasiado impresionante. La facultad esta viva... gente de todos los cursos trabajando, riéndose, charlando o corriendo por aquí y por allá. Me he acostumbrado a esta vida, a estas paredes. Por primera vez, tengo un "hogar" académico. Un lugar donde, cuando estudio, me siento realmente como en casa.
...dulce rutina.
No siempre fue asi, claro. Aunque todo aquello me parece lejano, a veces irreal. Entre brumas puedo distinguir actos, personas y palabras que parecen haber quedado lejos... Que no volverán. O si. La vida da demasiadas vueltas como para decir A o B....
Todo tiene su tiempo. Todo tiene su por qué. Quizá más importante, todo tiene su para qué. No como algo real, como una característica inherente, sino como una sabiduría de la que tu percepción es padre. Nada es infinito, salvo nuestras propias ganas de serlo, y el Amor.
Soy como la cigarra que ha estado tantos años bajo tierra. Me dispongo a salir de mi hibernación, a romper mi crisálida, a ser aún más yo.
Un camino se abre ante mi. Lo seguiré. No me preocupa que me sigan o que dejen de hacerlo... cada cual debe andar sus caminos, y estos juntarán a aquellos que tengan un para qué en común.
Jo, qué hambre...
No tengo ganas de echar una partida, quizá ni tiempo. No hay nadie conocido con quién hablar. Claro, la gente a estas horas... ¡suele comer! Y ya he hecho todas esas cosas diarias que puedo hacer desde aquí.
Rutina...
Paseo mi mirada por ahí. Hay alguna gente, y algo de barullo, aunque nada demasiado impresionante. La facultad esta viva... gente de todos los cursos trabajando, riéndose, charlando o corriendo por aquí y por allá. Me he acostumbrado a esta vida, a estas paredes. Por primera vez, tengo un "hogar" académico. Un lugar donde, cuando estudio, me siento realmente como en casa.
...dulce rutina.
No siempre fue asi, claro. Aunque todo aquello me parece lejano, a veces irreal. Entre brumas puedo distinguir actos, personas y palabras que parecen haber quedado lejos... Que no volverán. O si. La vida da demasiadas vueltas como para decir A o B....
Todo tiene su tiempo. Todo tiene su por qué. Quizá más importante, todo tiene su para qué. No como algo real, como una característica inherente, sino como una sabiduría de la que tu percepción es padre. Nada es infinito, salvo nuestras propias ganas de serlo, y el Amor.
Soy como la cigarra que ha estado tantos años bajo tierra. Me dispongo a salir de mi hibernación, a romper mi crisálida, a ser aún más yo.
Un camino se abre ante mi. Lo seguiré. No me preocupa que me sigan o que dejen de hacerlo... cada cual debe andar sus caminos, y estos juntarán a aquellos que tengan un para qué en común.
Jo, qué hambre...
10 de octubre de 2012
Ni fugaz ni estelar
Ni fugaz ni estelar. Ardiente.
Digno hijo de un glorioso Fénix.
Resurgiendo de cenizas olvidadas
para darle la vuelta a lo asentado.
Ni fugaz ni estelar. Presente.
Parece mentira como es la vida.
Un salto y tres vueltas. De repente.
Y ya tienes que volverte a encaminar.
Ni fugaz ni estelar. Absorbente.
Un reloj que no se para,
ni separa. Particular ente.
Ni te espera ni se aleja.
Ni fugaz ni estelar. Ausente.
Y mi mente camina a su ritmo.
Mi corazón y mi mente.
Digno hijo de un glorioso Fénix.
Resurgiendo de cenizas olvidadas
para darle la vuelta a lo asentado.
Ni fugaz ni estelar. Presente.
Parece mentira como es la vida.
Un salto y tres vueltas. De repente.
Y ya tienes que volverte a encaminar.
Ni fugaz ni estelar. Absorbente.
Un reloj que no se para,
ni separa. Particular ente.
Ni te espera ni se aleja.
Ni fugaz ni estelar. Ausente.
Y mi mente camina a su ritmo.
Mi corazón y mi mente.
28 de septiembre de 2012
Poema fugaz
No menciones tu nombre en el firmamento
que se mueren sus destellos de celos.
Cuentan los antiguos astros una leyenda
acerca de sus coquetas vecinas estrellas,
explicando el por qué algunas de ellas
en el firmamento terrestre tienen senda.
Las llaman los humanos fugaces.
Para ellos son un bello momento...
Para las dichas un amargo lamento,
pues la envidia las hizo haces.
Dicen que hubo una vez un ser
que entre los humanos residía.
Su belleza las mentes prendía,
y su mirada las almas podía ver.
Las melodías de los trovadores,
que llenaban la noche estrellada,
se juntaron en una sola tonada
de mil enamorados corazones.
Y su nombre repetían y repetían.
Descuidando anteriores alabanzas,
centraron sus cantos y sus danzas
sin sentir los dientes que chirrían.
Porque las estrellas fueron olvidadas.
¿Para qué cantar al lejano firmamento
si aquella soñada belleza de cuento
si que felicitaba sus líricas baladas?
El enfado de las luces fue creciendo:
¿quién se creía aquella niña humana,
aquella forma de vida chabacana,
ente sus viejos aduladores sonriendo?
Fue aquel un tiempo realmente fatídico,
pues algunas de las más enervadas,
por la más pura y rancia ira guiadas,
buscaron de su muerte hecho verídico.
Fuerza estrellada de existencia arcana
recorriendo en mortal viaje el universo:
si para el vasto cielo no hay un verso,
cualquier palabra es totalmente vana.
Mas los Dioses del pasado, horrorizados,
temiendo la muerte de los grandes poetas,
y de aquella chiquilla, por tontas coquetas,
intervinieron con sus poderes sagrados.
Las estrellas nunca lograron su objetivo:
cuando se hacen visibles en la Tierra
el fuego dorado a sus cuerpos se aferra
y entre gritos se pierde su destino nocivo.
Por eso, desde aquella jornada,
cuando oigas del Estivo sus canciones
y en ellas el Amor, nombre entre nombres,
contempla un segundo el cielo si es de noche
y verás qué le sucede al que los celos corrompe.
que se mueren sus destellos de celos.
Cuentan los antiguos astros una leyenda
acerca de sus coquetas vecinas estrellas,
explicando el por qué algunas de ellas
en el firmamento terrestre tienen senda.
Las llaman los humanos fugaces.
Para ellos son un bello momento...
Para las dichas un amargo lamento,
pues la envidia las hizo haces.
Dicen que hubo una vez un ser
que entre los humanos residía.
Su belleza las mentes prendía,
y su mirada las almas podía ver.
Las melodías de los trovadores,
que llenaban la noche estrellada,
se juntaron en una sola tonada
de mil enamorados corazones.
Y su nombre repetían y repetían.
Descuidando anteriores alabanzas,
centraron sus cantos y sus danzas
sin sentir los dientes que chirrían.
Porque las estrellas fueron olvidadas.
¿Para qué cantar al lejano firmamento
si aquella soñada belleza de cuento
si que felicitaba sus líricas baladas?
El enfado de las luces fue creciendo:
¿quién se creía aquella niña humana,
aquella forma de vida chabacana,
ente sus viejos aduladores sonriendo?
Fue aquel un tiempo realmente fatídico,
pues algunas de las más enervadas,
por la más pura y rancia ira guiadas,
buscaron de su muerte hecho verídico.
Fuerza estrellada de existencia arcana
recorriendo en mortal viaje el universo:
si para el vasto cielo no hay un verso,
cualquier palabra es totalmente vana.
Mas los Dioses del pasado, horrorizados,
temiendo la muerte de los grandes poetas,
y de aquella chiquilla, por tontas coquetas,
intervinieron con sus poderes sagrados.
Las estrellas nunca lograron su objetivo:
cuando se hacen visibles en la Tierra
el fuego dorado a sus cuerpos se aferra
y entre gritos se pierde su destino nocivo.
Por eso, desde aquella jornada,
cuando oigas del Estivo sus canciones
y en ellas el Amor, nombre entre nombres,
contempla un segundo el cielo si es de noche
y verás qué le sucede al que los celos corrompe.
23 de septiembre de 2012
Cazadora de sonrisas
Hoy me voy de caza.
De caza de sonrisas.
La pequeña e inocente
que enseña muchos dientes
y es feliz, absolutamente,
con gominolas y pasteles.
La ladeada y traviesa,
dulce sonrisa aviesa,
que el enfado atraviesa
y el malhumor tergiversa.
La que oculta emociones,
mil lloreras por canciones,
la sonrisa que se que pones
antes de llorar a borbotones.
Y esa media sonrisa
que usas tras tu risa,
queriendo ser Mona Lisa,
enigmática, imprecisa.
Y la sonrisa relajada,
visible tras una Nana,
infantil y reservada
para la gente señalada.
Dime tu, pequeña cazadora,
¿qué harás con la mía?
De caza de sonrisas.
La pequeña e inocente
que enseña muchos dientes
y es feliz, absolutamente,
con gominolas y pasteles.
La ladeada y traviesa,
dulce sonrisa aviesa,
que el enfado atraviesa
y el malhumor tergiversa.
La que oculta emociones,
mil lloreras por canciones,
la sonrisa que se que pones
antes de llorar a borbotones.
Y esa media sonrisa
que usas tras tu risa,
queriendo ser Mona Lisa,
enigmática, imprecisa.
Y la sonrisa relajada,
visible tras una Nana,
infantil y reservada
para la gente señalada.
Dime tu, pequeña cazadora,
¿qué harás con la mía?
19 de septiembre de 2012
El papel protagonista
Me doy cuenta en cada paso
de que si erro es en lo mismo:
entre telones me ensimismo
con ausencia en la tez.
Soy amante de suspiros:
me gusta situarme en el abismo
y herirme con sadismo,
arrancarme a tiras la piel.
Mas lo miro y no me tiro:
que no cunda el alarmismo,
pues no es lo mío el alpinismo
y en el teatro está mi placer.
No hay emoción como la creada,
nacida de extremismo e intimismo,
puro inconformismo y victimismo
encerrado en mi mente.
Mas nunca busco herir,
pues solo pretendo con malabarismos
cubrir algo de mi egocentrismo
y tratar de hacerte sentir bien.
Supongo que al final
solo me queda el optimismo
ante esta mezcla de masoquismo
y amagos de buena fe
de que si erro es en lo mismo:
entre telones me ensimismo
con ausencia en la tez.
Soy amante de suspiros:
me gusta situarme en el abismo
y herirme con sadismo,
arrancarme a tiras la piel.
Mas lo miro y no me tiro:
que no cunda el alarmismo,
pues no es lo mío el alpinismo
y en el teatro está mi placer.
No hay emoción como la creada,
nacida de extremismo e intimismo,
puro inconformismo y victimismo
encerrado en mi mente.
Mas nunca busco herir,
pues solo pretendo con malabarismos
cubrir algo de mi egocentrismo
y tratar de hacerte sentir bien.
Supongo que al final
solo me queda el optimismo
ante esta mezcla de masoquismo
y amagos de buena fe
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