24 de septiembre de 2014

Desiderata trigésimo primera: ¿disciplina?

Sobre una sana disciplina...

Me levanto a las ocho
y me ducho con calma,
desayuno lo de siempre,
salgo con las pilas cargadas.

Mañana de quehaceres,
pero la comida reposada
con gente con la que hablar
de los avatares de la jornada.

Una tarde productiva
de tareas y ocio colmada,
también de reflexiones
que hagan crecer mi alma.

Y cuando llega la oscuridad,
una cena más frugal,
y un paseo entre farolas
con compañía animal

Me miras con reproche:
es mentira lo que digo,
pues por horarios y gusto
siempre hago trasnoche.

Mi vida transcurre en compañía
y tratando de evitar la fatiga...

Sin una sana disciplina...

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