26 de septiembre de 2014

Desiderata trigésimo tercera: uno más

Tú eres una criatura del universo...

¿Y si yo pereciera...?

¿Qué pasaría si yo muriera?

Los pájaros seguirían cantando,
las nubes llorarían sus penas,
el sol sonreiría brillando
a las pequeñas flores coquetas.

Los ríos seguirían fluyendo,
hacia los mares que riegan.
Esos árboles que me precedieron
verán como mi cuerpo entierran...

¿Qué soy yo para el cosmos?

Con suerte, un grano de arena...

Un átomo desdichado,
sabedor de su pobreza...

Una lágrima llorada,
que al secar se ha olvidado...

Un leve estremecimiento
en medio de un tornado...

Mas precisamente por eso...
Por ser menos que un verso...
En el poema llego a ser algo.

Es lo que es conmigo,
al igual que fue y será sin mi,
y aunque pueda seguir siendo,
sin mi, no será lo mismo...

Porque soy pequeño y olvidable,
al igual que cualquier otro ser,
al igual que cada espíritu
de los que pueblan la naturaleza.

Porque a cada momento...
Ojos se abren y se cierran...

Me sonrío a mi mismo,
y mi grandiosa insignificancia...

Risa.

Me consuela

Soy una criatura del universo...

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